Lo que un Küchenchef en Baviera pregunta de verdad
En quince minutos de entrevista de cocina casi no se habla de vocación: se habla de turnos, de mise en place y de si ha visto un servicio de 80 cubiertos.
Mateo lleva a las sesiones de entrevista un reloj. Si la respuesta a «¿qué puesto ha hecho?» dura más de un minuto, la cortamos. Un Küchenchef de un hotel de 60 habitaciones en Allgäu no quiere una biografía. Quiere saber si usted ha puesto ensaladas para terraza, si ha fregado a cierre y si puede entrar a las seis de la mañana después de un servicio de boda.
Preguntas que salen: ¿carne a la parrilla o solo office? ¿Ha visto un buffet de desayuno de hotel, no de cafetería? ¿Entiende el alemán de un ticket, aunque no hable de cine? ¿Puede compartir piso de personal con alguien que fuma en la ventana?
Lo que no sale, casi nunca: “dónde se ve en cinco años”. Si lo pregunta un departamento de personal de una cadena, se responde corto y se vuelve al turno. En una casa familiar, esa pregunta suena rara; mejor hablar del día libre y de la ropa de cocina que pone la casa.
También preguntan ellos poco y observan si usted pregunta. Tiene sentido inquirir por el número de cubiertos del desayuno, por quién manda en el office y por si hay Zuschlag nocturno. Preguntar solo por el sueldo bruto de anuncio, sin el descuento del Zimmer, deja mala impresión.
Ensayamos en español y metemos las palabras alemanas del puesto: Dienstplan, Überstunden, Probezeit. No es un curso de idioma. Es para que el teléfono de noviembre no se le atragante en la primera frase.